jueves, 1 de enero de 2026

RELAY (2024): «Αδελφοί, Οὖτις με ἐτύφλωσεν»



RELAY (2024)«Αδελφοί, Οὖτις με ἐτύφλωσεν».



“Hermanos, Nadie me ha cegado”, dice Homero que dijo el monstruoso Polifemo al ser engañadao por el πολύμητις Odiseo, el de "de muchas mañas", el "astuto" “y varón de muchos ingenios”.

El astuto Odiseo en este caso, en el film Relay, película reciente, de 2024 y dirigida por David Mackenzie, es un complejo y enigmático personaje. Y lo es hasta tal punto que es prácticamente ilocalizable, ubicuo, de muchas transformaciones y, en una palabra, en verdad un ser invisible.


 

Portadas del film con sus protagonistas, Ashraf y Lily, 

y la máquina  de escribir de laTri-State Relay Service .


Y lo es, en verdad, no exactamente como en el mundo de Ulises, donde para llegar a serlo, había que cegar físicamente, con una estaca ardiente, como cuenta el canto XI de la Odisea, directa y retorcidamente clavada en su único y omnividente ojo.

No es el mismo porque desde unos años para acá, y de forma que no acertamos a saber exactamente lo que está pasando, vivimos en un mundo donde en la práctica es imposible volverse invisible, es decir, no podemos guardar y mantener nuestra intimidad y privacidad en una sociedad enloquecida y controladora de todo.

Ya esto no es posible, gracias a las apabullantes, monstruosas y vigiladoras redes sociales, a merced de las cuales nos encontramos irremediablemente e inermes.


El protagonista del film, del que no sabemos su nombre hasta casi pasada la mitad de la película, y solo por un momento de debilidad, claro, tiene que utilizar una, no, múltiples estacas tecnológicas e informáticas, además de tener varias residencias, diferentes disfraces y otros lugares secretos, para mantenerse invisible.


Ashraff manipulando moviles y disfrazado para no ser localizado.


Su nombre en la ficción es Ash, Ashraf, urbanita de una Nueva York apenas reconocible, pero de origen y religión musulmana. Para colmo de redondear al personaje, arrastra una culpa, una miasma impura, de la que necesita purificarse. Para huír de esta impureza moral y de ese error, cayó y recayó en la bebida tiempo atrás, y desde hace un temporada se encuentra en un grupo de rehabilitación del alcoholismo.

Pero, a lo que íbamos, la estaca tecnólogica con la que Ash se mantiene invisible ante el horripilante cíclope enemigo es, ya decimos, un manejo astuto, hábil  perfecto de las redes sociales y las redes informática.

En concreto, para mantenerse invisible, y, en el tiempo en el que vivimos, no se le pueda seguir el rastro de ninguna de las maneras, es decir, que no se pueda detectar las huellas y el registro de su actividad en las omnímodas redes informáticas, cuenta con una compañía de información, suponemos que ficticia, denominada Tri-State Relay Service.


Ash se comunica por escrito a través de la Tri-State Relay Service


Esta compañía de comunicación contacta a emisor y receptor de forma indirecta. Los personajes escriben los mensajes, el operario de la Tri-State Relay Service se lo lee al receptor, este contesta, y vuelta a lo mismo.

Además, para mayor seguridad e invisibilidad de nuestras actividades, eso que deseamos ahora mismo como agua de mayo, no queda registro ni nada grabado mientras se hace la comunicación, y las conversaciones se borran al momento.

Es irrastreable. Invisible a todos los efectos, gracias a esta fantástica compañía de comunicación.


El cíclope, los cíclopes, en este caso, contra los que lucha Ash-Odiseo son grandes compañía mundiales, embarcadas en proyectos multimillonarios de inversión, Son de la industria farmacéutica, agroalimentaria y por el estilo. Las repercusiones negativas en las vidas de muchos de sus potenciales consumidores son ocultadas por estos cíclopes para mantener el negocio.

Pero, en algún momento, se produce una filtración, alguien de dentro, consciente de lo que ocurre, intenta denunciarlo. Pero, claro, a riesgo de su propia vida.

Quien en esta ocasión quiere salvar su vida es una indefensa técnica, consciente de uno de esos desmanes, despedida de una de esas multimillonarias compañías, llamada Cybo Sementis Research Institutes, quien prefiere salvar su vida ante las amenazas cada vez más cercanas y peligrosas que está recibiendo. 


Lily James tratando de arreglar su situación ante un abogado especializado en ests conflictos.


En esta situación, es cuando aparece el personaje de Ash, mitad Robin Hood, mitad Odiseo, justiciero universal, pero con un crudo pasado en su vida. Para ser efectivo y lograr el objetivo, que, en este caso, ya no es la misma denuncia de las malas prácticas, sino la primera de salvar la vida a aquellos que las denuncian, tiene que ser un personaje ilocalizable, inidentificable. En la práctica, invisible, ya decimos, para nadie y, sobre todo, para las monstruosas compañías, que tratan por todos los medios de dar con él, por medio de secuaces y de cualquier manera.


A lo largo del film, debido al seguimiento y protección que debe realizar sin ser detectado sobre Lily, la observa en secreto mientras ella se mantiene recluida en el apartamente. Son escenas ya clásicas estas del voyeurismo romántico en este tipo de films. Y nos lleva, también, al mito de Acteón, el oculto e ingenuo mirador de las ninfas de Ártemis, y por lo que será castigado.


Así pues, las acciones desesperadas de estas compañías fraudulentas se asemejan al grito del cíclope cuando se ven atacadas. Como decía el horripilante gigante,

«Αδελφοί, Οὖτις με ἐτύφλωσεν», y este grito salvaje y vengativo  resuena a lo largo de todo este thriller emocionante y tenso, quizás algo excesivo de atención y forzado en algún momento en la trama, pero que entretiene y mantiene la atención de una u otra forma hasta los últimos planos.



martes, 16 de diciembre de 2025

QUINTO CURCIO EN MISIÓN EN PARIS, de PÉREZ REVERTE, 2025.

 Pérez Reverte y sus homenajes a la literatura y la cultura clásica grecolatina.


En su recién estrenada novela, Misión en París, A. Pérez Reverte nos da una nueva entrega de su brillante y casi olvidada saga del capitán Alatriste.



Como en las otras otras de la serie, aparte de mezclar personajes históricos, también fusiona personajes de ficción en esta nueva ficción que presenta.


Nos volvemos a encontrar a los mismos protagonistas de sus otras entregas del capitán. En primer lugar, al capitán, título no de carrera militar, como explica varias veces, sino de autoridad moral y del propio carácter que emana su presencia, al capitán Diego Alatriste, espadachín de ruda historia, no exenta de episodios nada edificantes, pero personaje de una pieza y con un código de honor por encima de todo lo demás.

A su lado, el narrador de la historia, el joven aprendiz, Íñigo de Balboa, que va entrando en el duro y difícil mundo de los adultos, el ahora recién estrenado cargo de correo real Íñigo .

Luego, los singulares e inmediatos compañeros del capitán Alatriste, por un lado, el curtido, cultivadísimo y mundanamente descreído don Francisco de Quevedo, fiel amigo del capitán, pese a todo, que lo acompaña como contrapunto a veces al mundo real y oficial en el que se ve embarcado el capitán; por otro, una aragonés mal hablado, Sebastián Copons, , pero noblote al fin y al cabo.

A este núcleo habitual, se le suma ahora un nuevo espada, un tal Tronera, veterano en asechanzas, y conocido de Alatriste por una antigua y cruda aventura en Nápoles. Su presencia sirve para recordar un episodio nada edificante del capitán, para alejar de él nada que tenga que ver con un idealizado y legendario héroe de ficción.


Lo novedoso, aunque no tanto, ya tenemos desde el principio a personajes como Quevedo o Guadalmedina, aunque no sean literarios y ficticios, lo novedoso, queríamos decir,en esta última entrega , es la aparición y el cruce en la historia de unas de las figuras más populares y famosas de la literatura de aventuras. Nos referimos a los tres mosqueteros y D'Artagnan, a quien, sin embargo, no se le nombra como tal y aparece como un jovenzuelo irreflexivo y peleón.

Reverte sólo se refiere al famoso gascón como un joven recién unido al tríos oficial de mosquetero, bravucón, insolente e impulsivo. 

Al contrario de la mesura y la continencia entre Alatriste y el principal de los mosqueteros en la novela, el algo afectado Athos, pues ni Porthos ni Aramis tienen más que una presencia testimonial, quienes deben aguantar las ganas heroicas de batirse por órdenes superiore, el innombrado D´Artagnan y el equivalente suyo, Íñigo, se baten impulsivamente, como si fuera un espectáculo, ante los ojos de sus superiores, en pleno asalto histórico de la hugonote La Rochelle.

Con este guiño literario a sus autores y lecturas favoritas, como Dumas y los mosqueteros, se desarrolla la novela, en una trama que transcurre entre España, París y finalmente el histórico sitio de La Rochela, en la que se ven implicados Alatriste y sus compañeros.


Como es habitual en este autor, y así manifiesta continuamente en artículos, entrevistas, y otras manifestaciones, siempre hay un homenaje y una referencia, por pequeño que sea, al mundo de la literatura y las citas de los autores grecolatinos, a la lengua latina o a la griega.

En este caso, y precisamente refiriéndose al sitio de La Rochelle por parte del ejército del católico rey francés frente a la minería hugonote y protestante que la ocupa, junto con otras plazas y con el apoyo manifiesto del británico duque de Buckingham, la novela aprovecha para hacer una cita erudita al enigmático historiador romano, Quinto Curcio Rufo, autor de una única obra conservada,  Historiae Alexandri Magni Macedonis (Historias de Alejandro Magno de Macedonia), una biografía sobre la vida y hazañas de Alejandro Magno.



La cita viene en el siguiente pasaje, cuando Quevedo, hablando con Alatriste y los suyos, los pone en situación en relación al asedio de La Rochela.


"... Desde el año anterior, nos recordó Quvevedo, Luis XIII y Richelieu asediaban la Rochela, último gran bastión de la religión  reformada en suelo francés; y la Inglaterra de Carlos I y su ministro el duque de Buckingham procuraban socorrer la plaza con tropas, navíos y suministros...

    Y, a continuación, viene la cita erudita y clásica, que nos entronca este histórico sitio de La Rochelle con el legendario asedio de Alejandro Magno a la fenicia ciudad de Tiro, que se prolongó durante los siete meses. Tiene en común los dos lugares el que se trata de plazas fuertes pero costeras, aislada la de Tiro de la tierra, y protegidas las dos por el mar, lugar este por donde les puede llegar apoyo y suministros. Hecho tal que obligaba a una estrategia más concienzuda para tomarlas.

Es el propio Richelieu, según nos cuenta la novela, el que se con una erudición magnífica, evoca el episodio del asedio de Tiro en la obra de Quinto Curcio, cuando éste narra las hazañas del más grande estratega de todos los tiempos, Alejandro de Macedonia.

"... Para estorbárselo, Richelieu había refrescado en el historiador romano Quinto Curcio los pormenores del asedio de Tiro por Alejandro

La obra de ingeniería de Alejandro consistía en la construcción de un dique o plataforma que uniera la aislada isla de Tiro al resto del continente. Richelieu piensa hacer algo parecido, pero para dejar incomunicada por mar a la ciudad hugonote. En cualquier caso, es necesario levantar un dique en plena mar para poder conseguirlo.

así que a las dos leguas  de circunvalación  en torno a la ciudad añadía un dique hecho de barcos hundidos, piedras y maderos, que cuando estuviese acabado impediría el paso de los barcos ingleses. Desde que el cerco se estrechaba  de tan ingeniosa forma, el hambre y la miseria crecían en la ciudad y la moral de los rochelenses era cada vez más baja ..." (p. 59).

Aquí se refiere  dos cosas, entre otras, que asocian el episodio de La Rochela a lo de Tiro, una, lo del dique, otra lo ingenioso de la estrategia.

 

El cardenal Richelieu en el dique de La Rochela, dique o malecón al similar al que se refiere la novela cuando Alejandro y los macedonios asediaron Tiro.

Así empieza el episodio del asedio de Tiro el historiador Curcio en IV, 2.

Iam tota Syria, iam Phoenice quoque excepta Tyro Macedonum erat, habebatque rex castra in continenti, a qua urbem angustum fretum dirimit.

    Alejandro, en vista de las dificultades del asedio, trata de ganárselo por la vía diplomática, pero los tirios no acepta. Curcio cuenta entonces la respuesta airada del rey.

‘Vos quidem,’ inquit, ‘fiducia loci, quod insulam incolitis, pedestrem hunc exercitum spernitis, sed brevi ostendam in continenti vos esse. Proinde sciatis licet, aut intraturum me urbem aut oppugnaturum.’ 

    Alejandro vuelve a intentarlo más tarde vía emisarios, pero éstos incluso son asesinados. Por tanto, decide asaltar definitivamente la ciudad. 

Pero se va a encontrar con esa dificultad casi insalvable, el que Tiro era una isla y no una plaza fuerte en tierra firme. Por lo que, y aquí viene su necesidad, ha de construir un dique o terraplén que la convierta en una lugar accesible por tierra.

[16] Sed ante iacienda moles erat, quae continenti urbem committeret.

    Cuenta Curcio que, de inmediato se apodera el desánimo entre sus hombres, ante lo descomunal de la tarea, debido a las fuertes mareas, los vientos, la profundidad de las aguas.

 [16] ..., quae continenti urbem committeret. Ingens ergo animis militum desperatio incessit cernentibus profundum mare, quod vix divina ope posset inpleri: quae saxa tam vasta, quas tam proceras arbores posse reperiri?

    Alejandro, para levantar sus ánimos, recurre a un sueño profético, con visos de influir claramente en la mentalidad de sus hombres, en el que el mismo Hércules lo acompañaba y servía de guía para entrar en la ciudad.

[17] At ille haudquaquam rudis pertractandi militares animos speciem sibi Herculis in somno oblatam esse pronuntiat dextram porrigentis: illo duce, illo aperiente in urbem intrare se visum.

    Entre una y otra cosa, empezó la construcción de tal magna obra.

 [18] Ducibus deinde negotium datur, ut suos quisque castiget, satisque omnibus stimulatis opus orsus est.

La construcción de un primer dique se empezó arrojando grandes piedras del lugar junto a Tiro, llamado “Palaetiro”, Magna vis saxorum ad manum erat Tyro Vetere praebente, ... Pero esta plataforma fue destruida, así que se empezó una segunda. Los materiales con los que se rellenaban eran también pedruscos y madera, unidos esta vez concienzuda y trabadamente. 

[8] Rex novi operis molem orsus …[9] Totas autem arbores cum ingentibus ramis in altum iaciebant, deinde saxis onerabant rursusque cumulo eorum alias arbores iniciebant, tum humus aggerebatur: superque alia strue saxorum arborumque cumulate velut quodam nexu continens opus iunxerant.

  Básicamente, pues, mil ochocientos años después, es el mismo ingenio y son casi los mismos materiales, piedras y madera, esos con los que el cardenal Richelieu construye el dique en torno a La Rochela, como reflejo el relato, 

… así que a las dos leguas  de circunvalación  en torno a la ciudad añadía un dique hecho de barcos hundidos, piedras y maderos, 

De esta manera, a vuela pluma, hace Reverte su pequeño homenaje a la literatura clásica, y a este historiador del que apenas se sabe nada, pero que dejó una obra sobre Alejandro muy bien narrada y emocionante.

Así, y para concluir, lo podemos ver en el pasaje del asalto definitivo a Tiro, cuando describe el arrojo y la valentía del propio rey macedonio luchando en primera fila.

[10] Biduo deinde ad quietem dato militibus iussisque et classem et machinas pariter admovere, ut undique territis instaret, ipse in altissimam turrem ascendit ingenti animo, periculo maiore: quippe regio insigni et armis fulgentibus conspicuus unus praecipue telis petebatur.

Como si fuera un héroe de leyenda, Alejandro, y para mayor contrapunto con la frustrada misión y la huída en la que se verán envueltos Alejandro y su pequeño grupo al final de la novela, a diferencia de éstos, pero casi rayando la novela literaria más que la del historiador, el Alejandro de Curcio se bate indestructible e imparable.

[11] Et digna prorsus spectaculo edidit: multos e muris propugnantes hasta transfixit, quosdam etiam comminus gladio clipeoque inpulsos praecipitavit. Quippe turris, ex qua dimicabat, muris hostium propemodum cohaerebat.


Notas finales:

  • El asedio de Tiro en Curcio se encuentra en el libro IV, 2.

  • Hemos de recordar que el divulgador, a partir de la Edad Media, de la obra de Curcio es Gautier de Chatillon. Curcio gozó de gran popularidad ya en la Edad Media, cuando aparecen los primeros manuscritos de su obra (wiki), y contribuyó a enriquecer la obra de la llamada materia de Alejandro de la época. La más conocida e influyente de las cuales es, como decimos, la del francés Gautier de Châtillon, Alexandreis (La Alejandríada), en la que se inspira el hispano Libro de Alexandre.

  • Reverte quizás podía haber hecho referencia a los otros historiadores que tienen una biografía de Alejandro, como Arriano, Plutarco o Diodoro, que son los escasos textos que se conservan. Sin embargo, ha elegido a Curcio para ello. En otros pasajes, es bien cierto que tanto Curcio como el sicioliota Diodoro son más literarios y hasta novelescos que los dos primeros.

  • como vemos, es una cita al vuelo, que viene al pelo por el famoso asedio que hizo el rey macedonio de la estratégicamente ubicada ciudad-estado de Tiro, un isla en realidad muy próxima al continente, pero protegida del mismo por eso mismo. 


el dique o terraplén frente a Tiro.

ubicación de la isla de Tiro.


las torres de asedio sobre el malecón.


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